sábado, 10 de junho de 2017

La Nacion: "Gobernar sin complejos".

Didático editorial do La Nacion para quem tem interesse em entender a Argentina e, porque não, o Brasil de hoje.    

La práctica de la política en democracia se enfrenta a un dilema: o bien decir y hacer lo que beneficie al país y al conjunto social, o bien dejar eso de lado y actuar según lo que convenga electoralmente para obtener votos y lograr el poder o mantenerse en él. No existiría tal dilema si la mayoría de los ciudadanos supiera y coincidiera en cuáles son las políticas correctas para los objetivos comunes. Entonces, los dirigentes no tendrían razones para hacer populismo ni demagogia. Pero las sociedades no siempre tienen esa cualidad. Hay una muy extendida incomprensión de los fenómenos económicos y predomina una interpretación muy simplificada y generalmente de tipo conspirativo. Para la mayoría de nuestros ciudadanos los problemas son causados por personas con poder económico, ambiciosas y egoístas. Ni a la inflación ni al estancamiento económico se los entiende como consecuencia de políticas inadecuadas. Suele adjudicarse la culpa al "capital concentrado interno y externo" o a los "formadores de precios". Estas visiones simplistas deben ser modificadas mediante la educación y la docencia de los líderes de la política y la cultura. El populismo hace justamente lo contrario. Exacerba esos sentimientos para lograr apoyo y poder.

Este dilema tiene relación con la preferencia de los gobernantes de favorecer el corto plazo y no un horizonte más prolongado. Por ejemplo, alentar el consumo y de esa forma desalentar el ahorro, lo que permite lograr apoyos de quienes votan hoy, aunque se perjudique a las generaciones futuras.

Otro rasgo distintivo de las sociedades actuales es la artificiosa apropiación de las virtudes morales por parte de las izquierdas. Si se es de derecha o si se expresa preferencia por el respeto de los derechos individuales, la propiedad y la libertad económica y política, entonces se deberá demostrar que a pesar de ello uno es honesto. Mientras tanto, se presumirá lo contrario. Declararse "progresista" protege contra esas presunciones. Adoptar una línea francamente izquierdista puede llegar a inmunizar a quienes delinquen a ojos vistas. Se le adjudica a Néstor Kirchner la frase "la izquierda te da fueros".

(...)


El país reclama y necesita el éxito de este gobierno. La situación heredada era y es de extrema gravedad económica y de deterioro institucional. Mucho se ha hecho para recobrar el prestigio perdido durante el kirchnerismo, pero mucho falta por hacer para superar los riesgos de una nueva crisis de deuda y para generar incentivos a la inversión. El liderazgo que lo permita no se construirá con actitudes acomplejadas ni mimetizaciones ideológicas o costumbristas carentes de autenticidad.

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